lunes, 26 de julio de 2010

RE: Carta a un Vampiro


La verdad es que no sé como ha podido pasar, si yo sólo quería clavar la puntita de los colmillos para alimentarme un poquito... ¡Nada más!

En serio que te entiendo. Yo también pasé por lo mismo, me pilló de sorpresa porque a mi quien me convirtió fue una ex, tanto tiempo juntos y la tía me tenía completamente engañado, porque la muy cabrona sabía muy bien disimular, después ya me encajó todo, de por qué solo quedabamos por las noches y por qué no se quedaba a desayunar. Ahora sólo somos amigos pero fíjate lo mal que lo pasé que después de quinientos años, aún no lo he podido superar.

Créeme que todo irá bien y que pronto te acostumbrarás, pero yo en este momento no te puedo orientar por tres razones: Primero, porque nos movemos en clanes de la noche diferentes, en segunda instancia, porque tengo un amigo mío hombre lobo que con las transformaciones, lo está pasando fatal, y ya sabes, entre colegas...¡Cómo no nos vamos a ayudar! Y en tercer lugar , porque estoy algo verde en todo esto de los poderes extra sensoriales y me queda mucho por experimentar.

No me cabe duda de que tú te las sabrás arreglar porque eres incisiva, buena cazadora, sexy, audaz... En definitiva ¡una vampira expectacular! A parte... Que ese nuevo look de cuero, tacones y corsé...¡¡UFF!! ¡¡TE QUEDA FENOMENAL!!. Eso si, te daré un consejo, cuidado cuando practiques de nuevo sexo, si tienes dudas, no tienes más que preguntar...

No sufras, si es que no te convengo, tu lo que necesitas es a un vampiro mejor, con más experiencia y seguro que te está esperando en algún lugar y que cuando te encuentre, no te dejará escapar y te enseñará todo lo que necesites y más.

Siento no haberte contestado antes pero he estado muy liado. Estoy muy estresado porque las nuevas generaciones de presas son muy listas y no se dejan atrapar. Te juro que el lunes te llamo para saber cómo estás.



Fdo: Un pobre diablo.

lunes, 19 de julio de 2010

Counselour in training

Debían ser más de la una de la madrugada, y la oscuridad total bañaba el bosque por completo que rodeaba el campamento de Hiram, cuando un rugido me despertó de un plácido sueño.

- What the hell?!...Mierda- pensé- alguna de las niñas ha metido comida dentro de la tienda y se nos ha colado un animal dentro.

Eran tiendas de campaña muy diferentes a los que estamos acostumbrados: era una gran lona de aspecto militar con unas 12 a 15 literas de hierro con colchones y mantas dispersas por ella, sobre un suelo de cemento.

Me incorporé un poco para ver si podia ver algo, pero las literas no me permitían ver nada. El rugido continuaba, era intermitente y gutural y procedía de algun lugar en la parte posterior de la tienda.

-Joder, pues si que está furioso el bicho. ¿Será un mapache? Esque suena muy feróz para ser un mapache. Como sea una mofeta loca la liamos- no era raro que los mapaches campasen a sus anchas, alguna que otra mañana me había levantado con huellas de sus patas sobre mi saco de dormir, lo cual me indicaba que se había estado paseando sobre mi sin yo inmutarme, me imaginaba al mapache olisqueandome  con cara de curiosidad, ese día me dí cuenta que dese luego cuando duermo lo hago profundamente- Pues una de dos o es un bicho más grande, por dios que no haya osos por aqui...- lo cual me acojonaba bastante- o el mapache en cuestión tiene la rabia y se ha vuelto loco...Mierda, cualquiera de los casos pinta mal. Yo me las cargo, juro que mañana me las cargo, mira que les tenemos dicho que no traigan comida.

No me atrevía a moverme y ni siquiera me atrevía a apuntar con la linterna hacia la dirección en la que procedía el rugido por dos motivos, una, no fuera que el animal se asustase y provocara aún más su agresividad y en segundo lugar, para no despertar a las niñas y que se organizase un gran revuelo o alguna acabase malherida.

Pasé un rato callada agudizando el oido para ver si notaba cambios en el animal, si le oía moverse, o me daba alguna pista de lo que podía ser. Durante ese rato, que mi cabeza iba a mil revoluciones por hora pensando en que hacer, me di cuenta que la niña que dormía en la litera superior a la mía estaba despierta asique en voz baja me atreví a preguntar:

-¡Ey! ¿Qué es eso? ¿Qué es ese ruido?
-PARIS- me contestó en susurros con una nota de desesperación en su voz.

Paris era una niña de catorce años de color, que me sacaba dos cabezas y era de ancha como cuatro veces yo, que estaba roncando como si tuviese conocimiento la muy cabrona.

- ¡Ufff! Menudo susto, ya me quedo más tranquila, ¡pensé que era un animal!
- ¡No me extraña!- dijo la niña.

Resuelto el misterio y calmado el resuello, me di la vuelta y me volví a dormir.