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lunes, 27 de septiembre de 2010

Prison Break

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- Tienes que ver esta serie Gal.
- mmmhummm... si me viera todas las series que me dices que vea no haría nada más durante el día entero.
- Pero esque esta... ¡esta es increible Gal!
- Para tí TODAS son increibles. La verdad ver a tios escapandose de la cárcel no me llama demasiado.
- Que sí, que el protagonista es un máquina es un tío muy inteligente que quiere sacar a su hermano de la cárcel injustamente condenado, y tiene un tatuaje en el cuerpo que en realidad es el plano de la prisión. Además el tio está bueno, mazas si te animo por ese lado...Bueno más bien resulta interesante... ¿Tu que los prefieres guapos o interesantes?
- Interesantes más bien.
- Pues ya tienes excusa
- Jajaja ok...En serio, ¿recuerdas que eres mi novio?
- Da igual, con ese tío no me importa.... es más si un día le conoces y te pide matrimonio, yo voy de testigo a firmar y te llevo la cola del vestido, es más, es más, si hace falta te pago yo la boda.
- Ajáaaaa...jajaja vale vale, lo tendré en cuenta.

Pasados unos días en una revista femenina, realizan un concurso en el que toca elegir al más "hot de la tele" y como finalistas había 2 actores:


















Hugo Silva "Los hombres de Paco"     VS      Wentworth Miller "Prison Break"


 asique aprobechándome de la curiosa conversación mandé un sms diciéndo por qué me parecía ése actor el más hot (aunque realmente ni me va ni me viene,me gusta más Hugo Silva, para que negarlo). El sms fué el siguiente:

"Ese tío es tan sexy que si me casase con el, mi novio haría de testigo y pagaría la boda".

Cúal fue mi sorpresa cuando meses más tarde cuando ya me había olvidado completamente de todo, me llaman al movil de la revista diciéndome que he ganado el concurso y que de premio me llevo un set de maquillaje.
Desde luego nunca sabes de dónde puedes sacar las grandes ideas.

martes, 14 de septiembre de 2010

hot & sexy


- ¿ Crees que Megan Fox es "sexy"?(pregunta mala leche y de tanteo femenino :P)
- Está buena jajjaja
- Si supongo que lo está... (rayadura de cabeza...)
- Tu eres sexy, y también estas buena, pero para mi es más importante y más dificil ser sexy.
- Vale, me perdí, ¿ cual es la diferencia entre sexy y estar buena?
- Estar bueno puede estar tu cuerpo, pero sexy implica la manera que eres, como te mueves, tu inteligencia, tus gestos, tu forma de hablar,cómo eres en la cama...Megan Fox está buena pero no es sexy, y tu.... tu estas buena pero sobre todo eres muy, muy sexy.


lunes, 30 de agosto de 2010

07/08/2010




Sabado por la mañana.

No hemos dormido apenas  pero aún así no estoy cansada. Me incorporo y miro a nuestro alrededor, el suelo es un caos de ropa y almohadones. Me vuelo a recostar a tu lado. El ténue sol de la mañana se cuela por la ventana del salón iluminado tu pelo rubio. Con un dedo recorro tus parpados cerrados, deleitándome con el cosquilleo de tus pestañas, bajo por el puente de tu nariz hasta llegar a tus labios. Al posarme en ellos, me besas las llemas, esbozas una amplia sonrisa, y dices -Buenos dias- en esa voz tan sexy que te gusta poner cuando hablas mi idioma.

Te has empeñado en que duerma toda la noche sobre ti -el truco está en el hombro- dijiste, pero aun así me acercas más a ti, recorriéndo con tus manos mi cadera hasta dejarlas caer por mi espalda. Nuestros cuerpos casi no han tenido tiempo de conocerse pero aún así sencillamente, encajan, como si hubiesen sido las dos piezas perfectas de un puzzle.Podía quedarme para siempre en este preciso momento, no necesito más.

 He encontrado a mi alma gemela. He tenido que cruzar el jodido océano, pero ahora que te he encontrado, cualquiera que conozca será incomparable a ti.

Te colocas encima mío, me miras fijamente con una mezcla de ternura y posesión, con esos ojos verdes brillantes que tienes y rompes de nuevo el silencio, esta vez en inglés:

- Apesta.
-¿El qué?
- Que te vayas mañana.

Con un nudo en la garganta contesté:

- Lo sé

lunes, 9 de agosto de 2010

Antiheroe



Dentro del mundo de los superhéroes, siempre encontramos un tipejo particular, que por lo general alguno de nosotros llegamos a conocer personalmente.
El caso que nos ocupa esta vez, es el del hombre ardilla voladora.

El hombre ardilla voladora, es ese hombre que cuando le piden acometer la tarea de cambiar las sábanas, comienza a sudar solo de imaginar el esfuerzo que tiene que hacer, tanto físico como mental y por supuesto, del susto que se lleva cuando se lo dicen.

El primer problema de esta misión es saber cual es la sábana va debajo, cubriendo el colchón y cual es la que cubre a la persona. Una vez se han descubierto las gomas que hay en las esquinas de la que ha de cubrir el colchón, esta primera tensión que sufre nuestro amigo disminuye, pero durará poco y es cuando los poderes del hombre ardilla voladora se despliegan.

Todo comienza de una forma natural: Con una mano, cualquiera de las dos vale, se cierra en puño y se cubre con una de las esquinas de la sábana que decide que han de ser las superiores, la otra mano se cierra de igual forma y queda cuberta por la esquina del lado contrario. A continuación los pies calzan las esquinas restantes, que serán las que irán al lado opuesto de las anteriores.

 Una vez conseguido esto, los poderes del hombre ardilla voladora alcanzan su máximo exponencial: nuestro hombre salta en el centro de la cama y abre sus extremidades en sendos spagats intentando alcanzar cada una de las esquinas de la cama, asemejándose en forma a su homologo animal.

 Créanme que es un espectáculo digno de ver y por lo general si nuestro antihéroe es bajito y rechoncho, mucho más, porque como nota aclaratoria diré, que para lograr su objetivo, lo tiene francamente jodido.

Y aquí acaba nuestro capitulo de hoy en el Urban Geographic Channel.

lunes, 26 de julio de 2010

RE: Carta a un Vampiro


La verdad es que no sé como ha podido pasar, si yo sólo quería clavar la puntita de los colmillos para alimentarme un poquito... ¡Nada más!

En serio que te entiendo. Yo también pasé por lo mismo, me pilló de sorpresa porque a mi quien me convirtió fue una ex, tanto tiempo juntos y la tía me tenía completamente engañado, porque la muy cabrona sabía muy bien disimular, después ya me encajó todo, de por qué solo quedabamos por las noches y por qué no se quedaba a desayunar. Ahora sólo somos amigos pero fíjate lo mal que lo pasé que después de quinientos años, aún no lo he podido superar.

Créeme que todo irá bien y que pronto te acostumbrarás, pero yo en este momento no te puedo orientar por tres razones: Primero, porque nos movemos en clanes de la noche diferentes, en segunda instancia, porque tengo un amigo mío hombre lobo que con las transformaciones, lo está pasando fatal, y ya sabes, entre colegas...¡Cómo no nos vamos a ayudar! Y en tercer lugar , porque estoy algo verde en todo esto de los poderes extra sensoriales y me queda mucho por experimentar.

No me cabe duda de que tú te las sabrás arreglar porque eres incisiva, buena cazadora, sexy, audaz... En definitiva ¡una vampira expectacular! A parte... Que ese nuevo look de cuero, tacones y corsé...¡¡UFF!! ¡¡TE QUEDA FENOMENAL!!. Eso si, te daré un consejo, cuidado cuando practiques de nuevo sexo, si tienes dudas, no tienes más que preguntar...

No sufras, si es que no te convengo, tu lo que necesitas es a un vampiro mejor, con más experiencia y seguro que te está esperando en algún lugar y que cuando te encuentre, no te dejará escapar y te enseñará todo lo que necesites y más.

Siento no haberte contestado antes pero he estado muy liado. Estoy muy estresado porque las nuevas generaciones de presas son muy listas y no se dejan atrapar. Te juro que el lunes te llamo para saber cómo estás.



Fdo: Un pobre diablo.

viernes, 2 de julio de 2010

Sex on fire



Pestañas oscuras con intensos ojos negros, barba de un par de días y pelo negro de media largura limpio, enmarañado y algo pegado por detrás. Una camiseta negra ajustada  y unos vaqueros desgastados vestían cuerpo en forma pero sin excesos y sexy, terriblemente sexy. Ahí estaba subido en el escenario. Sus manos subían y bajaban por la guitarra demostrando una gran habilidad y precisión. Me encantaba verle así, ensimismado en la canción que estaban tocando, como si el resto del mundo no existiera más que la pieza que estaban tocando.

Hacía calor esa empalagosa noche de verano, no funcionaba el aire acondicionado pero aún así el garito estaba lleno a rebosar, suerte que había llegado pronto y había cogido sitio en una de las mesas altas que andaban dispersas en el local.

Me había llevado a Clo de rehén pero estaba entretenida coqueteando con el camarero de la barra, era increíble, un día de estos le compraría una correa para que no se me escapase cada dos por tres, pero hay que reconocerlo, la jodida niña es irresistible.
Según me había dicho la actuación duraría una hora y media aproximadamente. La gente enloquecía cada vez que sonaba un tema conocido, aunque no eran composiciones propias, el directo era francamente bueno, limpio y de calidad.

Mi camiseta blanca se pegaba por mi cuerpo y mis vaqueros que parecían ahora de una o dos tallas menos, se ajustaban a mis piernas debido al sudor. Me estaba empezando a deshidratar así que en cuanto crucé la mirada con la camarera que se acercaba por las mesas le pedí una tónica, tenía necesidad de algo amargo.
Me fijé que estaba buscando entre el público, escudriñando cada rincón de la sala. En un momento determinado posó una mirada sobre un punto fijo, justo en mi dirección y guiñó un ojo. Yo no estaba muy lejos del escenario pero sabía bien que entre las luces y el sudor de su frente que caía por el rostro, era casi improbable que me encontrase asique pensé que habían sido figuraciones mías y continué disfrutando de la actuación

A eso de las once y media, terminaron, los pipas comenzaron a recoger todo lo que había en el escenario. Bajó de las tablas pegando un salto y se dirigió justo hacia el punto en el que se había fijado antes, justo hacia mi.
Tenía un andar muy particular, realmente desprendía tanta confianza en si mismo que daba incluso envidia. Saludó a algún que otro colega que se encontró chocando las palmas y cruzando bromas y risas. En poco tiempo ya estaba en mi mesa. La camarera se acercó con una botella de agua que acostumbraba a pedir cuando acababan.

- Hola pequeña, ¿que te ha parecido?- dijo robándome un beso. Manía de llamarme pequeña porque soy más baja que el, leche, mido uno setenta, creo que no está mal. Pero sabía que me picaba, y era su pequeño triunfo personal.
- Como siempre, excepcional.
- Me alegro.- dijo dibujando una sonrisa de satisfacción. ¿Cómo es que andas por aquí sola hoy?
- Que va, vengo con Clo pero se ha quedado por... ¡Ya estamos, ya se me ha vuelto a perder! En teoría estaba hace un rato coqueteando con el camarero...
- Jujujuj...- rió intentando que el agua no se le escapase por la nariz.- Deja a la muchacha que disfrute.
- No, si bien dejada está. Por cierto...Me debes algo.
- Cierto, lo tengo en la sala del grupo. ¿Vamos?
- Vamos.

Nos perdimos entre los corredores del local dejando atrás el humo y el barullo y llegamos a la sala. Estaba llena de bártulos del equipo y la luz titilaba, haciendo que la iluminación fuera escasa, me dejó pasar, le pillé mirándome el culo pero no es que le preocupase demasiado el disimular, me dedicó una sinuosa sonrisa y después se adelantó. Mientras yo cerraba la puerta tras de mi, fue hacia un lado del cuarto y rebuscó dentro de su mochila de cuero. Lo encontró dentro de uno de los bolsillo laterales. Cuando ya lo tuvo en su poder volvió hacia donde yo estaba.

-Toma. Lo prometido es deuda- dijo guiñandome un ojo.

Abrí la palma y la dejó caer. Una púa plateada, con mi nombre grabado y unos pequeños cristales como puntos en las ies.Estaba diseñado como colgante y el cordón era liso y de cuero negro, rematado con un enganche también plateado, en forma de gancho en uno de los extremos y de aro en el otro.

- Estás hecho todo un artista. Me encanta.Gracias.
- Las gracias están muy bien, pero me lo pienso cobrar...
- Jajajaja ya me parecía a mi...
- En especie...Obviamente- continuó situándose por detrás separándome el pelo para abrocharme el colgante.

Cerró el enganche, su mano acarició mi nuca y continuó bajando por toda la columna hasta mi espina dorsal, erizándoseme el vello y notando como un pequeño pero intenso escalofrío recorría mi espalda. Se aproximó más a mi, sumergiendo la nariz entre mi pelo y acariciando mi cabeza con una mano. Separó un mechón lateral y sus labios comenzaron a aprisionar el lóbulo de mi oreja, su lengua se introdujo en los recobecos de ésta y sus dientes a mordisquear mi cuello, alternándolo con besos cada vez más y más intensos, lo cual consigue siempre hacerme temblar las piernas. Sus manos recorrían mis costados, bajando por mi cintura, llegando hasta mis caderas y cercando posteriormente mi ombligo para escurrir las manos hacia el obediente botón de mi vaquero, mientras yo dejaba escapar un gemido de debilidad. 

Me dio la vuelta. Sus labios se encontraron con los míos fundiéndose en un profundo beso mientras mis manos se enredaban en su cuello, casi como si el mundo se fuese a terminar en cualquier momento. Sus manos llegaron hasta los bolsillos posteriores de mi pantalón y cogiéndome en volandas me subió a una mesa próxima. Una sonrisa pícaramente maliciosa se dejó entrever- Me encanta cuando te sonrojas.- añadió mirándome con esos intensos ojos, lo cual hizo que me sonrojara aun más, para posteriormente despojarme de la camiseta. Mis manos inquietas consiguieron quitarle la suya, más bien porque se dejó, pero enseguida me agarró de las muñecas y las apoyó contra la pared a la que estaba pegada la mesa.

- El músico soy yo, y ahora tengo púa con la que tocar.- me susurró traviesamente al oído para después recorrer con pequeños mordiscos el borde de mi mandíbula hasta mi barbilla y bajar cuello abajo.

Me dejé llevar. Y es que me encanta verle así, ensimismado en la canción que estaba tocando, como si el resto del mundo no existiera... más que la pieza que estaba tocando.

martes, 22 de junio de 2010

Miradas de una Geisha



- Te reto.

Siete de la tarde de un día normal.

 Llevábamos paseando un buen rato hablando de cosas varias entre ellas películas y había salido a colación la curiosa escena de "Memorias de una Geisha" en la que la maestra le dice a la aprendiz que no se podrá considerar una verdadera geisha hasta que no consiga que un hombre se pare en seco únicamente con una mirada. La aprendiz duda, la maestra le pide que le elija cualquier hombre y se lo demuestra. Siendo buena alumna, la aprendiz lo intenta posteriormente y lo consigue organizando un pequeño revuelo en el mercado al hacer que un chico se choque contra un puesto y un carro. Ahora él me retaba a mi mirándome divertido y con sonrisa juguetona, los codos apoyados el respaldo de un banco y sentado de forma holgazana y desenfadada, vistiendo una camiseta amarilla con un símbolo en rojo de Alice Cooper y unos pantalones negros ajustados.

- ¿Y a quien quieres que mire? ¿A ti? Le dije poniéndole mirada de "te vigilo" en plan Barney Stinson.
- Pufff.... jajaja, no- me dijo apoyando una mano en mi cara y echándome hacia atrás.- Además conmigo lo tendrías muy fácil.
- Entonces... ¿A alguien que pase caminando por la calle?
- Mejor. En la película el chico al que mira iba en bicicleta... A ti te toca un coche.
- Estas como una puta cabra jajajajaja.
- Lo sé, pero es que tiene que ser divertido.- se le veía deleitándose simplemente pensando en la idea.- Además dado que llevas pantalón hasta los tobillos y una camisa de botones en la que no enseñas escote y que cubre incluso los hombros, el reto es aun mayor ya que no llevas indumentaria que te ponga las cosas fáciles.
- Bueno, aunque como siempre digo, los tacones son un plus- le dije sacándole la lengua.- Pero si lo consigo ¿que me gano?
- Un helado...un calipo...- le meto un puño por salido, descojonado continúa- nah, el que quieras.
- Ok, me parece justo.

Las condiciones: sólo se pueden usar los ojos.

Sella el pacto con un beso y nos dirigimos directos hacia una de las calles en las que suele haber algo más de tráfico por la presencia de un cruce y que conozco bien porque queda justo detrás de mi casa. El se queda atrás apoyado sobre un kiosco de prensa dejándome espacio y yo me aproximo al borde de la acera aprobechándo que se abre el semáforo poniéndose en intermitente. Camino despacio por la acera. Veo que el siguiente conductor es un chico joven, bajo un poco los párpados, elevo la barbilla, miro de soslayo, me paro, fijo una sonriente mirada en la suya, el pasa justo por mi lado manteniéndome la mirada con la mandíbula desencajada y frenando la velocidad hasta que queda parado mirando por el retrovisor. No me quedo conforme, y veo que  viene otro coche detrás y hago exactamente lo mismo con idéntica respuesta del varón conductor que al tardar en apartar la mirada por poco no colisiona con el de delante porque por suerte se percata en el último momento del coche que tiene en frente y le da tiempo a pegar un buen frenazo.

El ambiente se llena de bocinazos, gritos entre conductores y ruidos de motor. Divertida me alejo del casi accidente que se resuelve bien y me pongo apoyada a su lado en el kiosco también con los brazos cruzados

- Creo que cumplí la misión- Dije con voz cantarina.

Más contento que unas castañuelas me espetó:

- Anda, tira para la cafetería que tienes más peligro que yo. 





lunes, 14 de junio de 2010

Guardian Angel



 Ya casi habían llegado los meses del final del curso y los días de verano se iban notando. El sol iba picando en la piel y las horas en las aulas ya comenzaban a resultar más sofocantes y pesadas de lo que solían.

 El aula de "El Tuercas" como así llamábamos al profesor de tecnología, se encontraba en  "La Montaña" como nos gustaba llamarla aunque no era más que un campo de fútbol de arena reglamentario, antiguamente ocupada por una piscina en la que según la rumorología, se había ahogado un alumno y que tras el escándalo se cerró y transformó. "La montaña" de arena quedaba a nivel superior respecto al edificio principal, y ahí el nombre que había pasado de generación en generación.

A parte del aula de tecnología al mismo nivel, podíamos encontrar el despacho de los profesores de educación física, los vestuarios y "La Casa Encantada" dónde se decía que habita alma perdida del alumno ahogado en la piscina, aunque si tuviese que apostar, diría que fue una chica huyendo de tanto cura pederasta y acosador. Todas éstas estancias estaban conectadas por un no muy amplio pasillo de losa de piedra ya que a continuación se encontraban las gradas del campo de fútbol.

 Las gradas cuando hacía buen tiempo, a parte de su uso habitual como acogida a los espectadores de los partidos de los fines de semana,  eran ocupadas por los estudiantes de tecnología por eso de que no está reñido la educación con el aprendizaje al aire libre y porque además, se podía charlar más tranquilamente y se sumaba la posibilidad de que si había un grupo haciendo educación física era un sitio estupendo para controlar a aquel alumno o alumna que te gustaba.

Andaba buscando al profesor de educación física por una prueba de atletismo que no había podido realizar por enfermedad, cuando subiendo por las escaleras me topé con unos alumnos que conocía en las gradas,  aprovechando los primeros rayos de sol, pero como es obvio, se encontraban más pasando el rato distendidamente que trabajando en lo que debían.

 Eran tres, todos ellos algo menores que yo, dos amigas mías del grupo de los sábados por la tarde, el otro era un chico muy mono que me sonaba de vista.

Como tenía tiempo me detuve un rato con ellos a charlar, preguntarles sobre cotilleos sentimentales, sobre todo de los chicos del curso superior al mío, algo que solía ser mono tema por lo general, la fiesta del grupo de fin de curso  y alguna que otra broma.

La conversación realmente se centraba en ellas dos, porque aunque el chico reía de vez en cuando, no decía una sola palabra, lo único que destacaba era que no apartaba la vista de mi, de hecho nunca antes, ni posteriormente a aquel día, me han mirado tan detenidamente.
Cuando ya la curiosidad pudo conmigo,  le pregunté:

- ¡Ey! ¿Tan extravagante te parezco que no sales de tu asombro? No te asustes hombre que estoy un poco loca pero no hago daño a nadie...jajajaja
- Nada de eso- me dijo.- No es por eso por lo que te miro.
- ¿No? ¿y entonces?
- Simplemente estoy mirando a mi ángel de la guarda.-Añadió con una increíble mezcla de admiración y ternura con la mirada fija en mis ojos.

Nos quedamos todas sorprendidas y calladas ante tal revelación y cuando me recuperé un poco pregunté:

- A que te refieres, yo no soy nadie especial.
- Para mi sí. Tú me salvaste la vida.
- ¿¡Yo!? ¿Cuando?-  esta es la manera más original de ligar que me han mostrado hasta el momento, pensé.
- ¿Recuerdas el niño que apartaste hace tres años en el accidente del semáforo, cuando se cayó en la acera? Pues ese niño, era yo y te quiero dar las gracias, porque si no me llegas a quitar del medio, me hubiese aplastado y ahora no estaría aquí.

Era verdad. Me pilló. No había nada que añadir a eso. Incluso un " de nada" me parecía mal. Algo abrumada aún, no tuve más opción que rendirme a sus encantos, acariciarle el rostro, sonreír y decirle:


- Pues me alegro de haber salvado a un chico tan guapo y tan encantador.




lunes, 7 de junio de 2010

Blair



La casa estaba en calma absoluta. 
Aún no había amanecido del todo y como añadido se sumaba un día nublado.
Se ocupó de vestirse rápidamente, desayunó en un suspiro y mal, como todas las mañanas, y revisó si no se olvidaba nada que fuese a necesitar, intentando no hacer mucho caso del nerviosismo que la acompañaba, como si alguien la estuviese observando desde las sombras.
El silencio era casi ensordecedor y la oscuridad practicamente total en el recividor sin ventanas.
Se apresuró hacia la entrada, intentado actuar como si la sensación de que algo la acechaba a su espalda no existiese, abrió la puerta de la calle dispuesta a emprender su camino pero al cerrarla, ésta no completó su recorrido quedándose a la mitad del camino, como si una fuerza extraña impidiese que la cerrase.
El corazón le dio un brinco. Un extraño escalofrío le corría por la espalda. Decidió ser valiente guardar la calma y mirar si había algo al otro lado le dificultara completar la acción.- No seas paranóica- pensó para sí misma, respiró profundamente y miró tras la puerta.
Nada. Nadie detrás, nada con lo que se pudiese enganchar, solo un triste cuadro colgado en la pared.
Volvió a cerrarla pero ocurrió de nuevo. La puerta no alcanzaba el marco. Intentó forzarla una y otra vez cada vez más nerviosa, pero nada no había forma algo hacía siempre que la puerta retrocediera.
Con ansiedad creciente, casi encomendándose al cielo bajo la cabeza y se preparó para dar un fuerte estirón. Fue cuando lo vio. Sus ojos se abrieron como platos cuando descubrió...descubrió que su jodido pié, enfundado en la puta bota de montaña, se encontraba justo en el medio. - Pero seré gilipollas...- murmuró para sí.
Echó la llave, ya recompuesta y bajó las escaleras riéndose en silencio de su propia estupidez. Cuando llegó al portal, descubrió en una esquina, una gran sombra que se giraba lentamente hacia su dirección, contuvo el aliento y...

- ¡Joder Jeros! ¡Que susto que me has dado, la madre que te parió!- dijo ella agarrándose el pecho antes de que el corazón se le escapase de tanto latir precipitada y alocadamente - ¿Qué haces aquí a oscuras?
- Jajajajaja- rió con su risa característica de labios cerrados- Esperando a MM.¿Y eso? Sé que soy feo pero hasta ese extremo...
- Hijo, la sugestión... la sugestión y un novio gilipollas que intenta "curarme" de mi disgusto hacia las películas de terror poniéndome anoche "El proyecto de la bruja de Blair".