viernes, 25 de junio de 2010

Carta a un Vampiro

Querido confundido de la noche:

Lo primero que quería decirte es que eres un soberano hijo de puta. Que estas cosas no se hacen sin avisar y que me parece una falta de consideración y respeto y que lo único que has hecho es joderme la vida por una mierda de muerdo que encima me dejó insatisfecha.

Ahora sólo tengo problemas. Si, problemas, porque las películas y los libros lo pintan todo muy bonito pero tu me contarás que coño hago con este aspecto tan gótico que me has dado, que me estoy dejando el puto sueldo en corrector de ojos y base de maquillaje porque estas malditas ojeras no las disimulo ni aunque las frote con Blanco España, que lo he intentado hacer pasar por smooky eyes effect pero a mis amigas ya les empieza a mosquear que no salga fácilmente aunque yo insista que es maquillaje waterproof.
Además del dentista... Ya verás tú como se me pique un colmillo y me tengan que matar el nervio, ¿a que no vas a sufrir tu la experiencia? Y ya mucho menos pagarlo, porque ¡esa es otra! ¡Si ni siquiera eres conde! Menudo cabrón...

A todo esto dime que leches hago para ahora ganarme la vida, ¡que tengo una hipoteca por el amor de Dios!, porque entre que tengo que ir por ahí comiéndome literalmente a la gente y que sólo puedo hacer vida nocturna, dime, si tienes huevos, un trabajo respetable para una mujer en este rango horarios y que encima la gente no sea cotilla y vaya diciendo: "¡Si es que se tira al cuello de cualquiera!" Venga sí, ahora a criar fama, yo que he sido siempre tan decente.

Por ya no hablar de mi piso. ¿Me cuentas como encajo el ataúd en la nueva decoración pop art del salón? Dado que es la única habitación en la que me cabe...Y a todo esto ¿que le digo yo a mi madre? - Mamá esque no entendía bien los nombres de las piezas de las instrucciones de Ikea del nuevo sillón.- ¡Hombre, por favor!

Si de lo único que me puedo alegrar de todo esto es de lo que me ahorro en tampones...

Asique chupóptero del carajo, haz el favor de dejar de convertirte en niebla cada vez que me ves y de esfumarte, que cada vez que lo haces, me hierve la sangre de la última comida y me gusta hacer bien la digestión. Planta cara y presenta por una vez tu jodida forma de "hombre" aunque no sé yo si tendrás cojones.
Si, si, echa a volar, que no tienes eternidad para esconderte.

Firmado: Una neófita moderna.

martes, 22 de junio de 2010

Miradas de una Geisha



- Te reto.

Siete de la tarde de un día normal.

 Llevábamos paseando un buen rato hablando de cosas varias entre ellas películas y había salido a colación la curiosa escena de "Memorias de una Geisha" en la que la maestra le dice a la aprendiz que no se podrá considerar una verdadera geisha hasta que no consiga que un hombre se pare en seco únicamente con una mirada. La aprendiz duda, la maestra le pide que le elija cualquier hombre y se lo demuestra. Siendo buena alumna, la aprendiz lo intenta posteriormente y lo consigue organizando un pequeño revuelo en el mercado al hacer que un chico se choque contra un puesto y un carro. Ahora él me retaba a mi mirándome divertido y con sonrisa juguetona, los codos apoyados el respaldo de un banco y sentado de forma holgazana y desenfadada, vistiendo una camiseta amarilla con un símbolo en rojo de Alice Cooper y unos pantalones negros ajustados.

- ¿Y a quien quieres que mire? ¿A ti? Le dije poniéndole mirada de "te vigilo" en plan Barney Stinson.
- Pufff.... jajaja, no- me dijo apoyando una mano en mi cara y echándome hacia atrás.- Además conmigo lo tendrías muy fácil.
- Entonces... ¿A alguien que pase caminando por la calle?
- Mejor. En la película el chico al que mira iba en bicicleta... A ti te toca un coche.
- Estas como una puta cabra jajajajaja.
- Lo sé, pero es que tiene que ser divertido.- se le veía deleitándose simplemente pensando en la idea.- Además dado que llevas pantalón hasta los tobillos y una camisa de botones en la que no enseñas escote y que cubre incluso los hombros, el reto es aun mayor ya que no llevas indumentaria que te ponga las cosas fáciles.
- Bueno, aunque como siempre digo, los tacones son un plus- le dije sacándole la lengua.- Pero si lo consigo ¿que me gano?
- Un helado...un calipo...- le meto un puño por salido, descojonado continúa- nah, el que quieras.
- Ok, me parece justo.

Las condiciones: sólo se pueden usar los ojos.

Sella el pacto con un beso y nos dirigimos directos hacia una de las calles en las que suele haber algo más de tráfico por la presencia de un cruce y que conozco bien porque queda justo detrás de mi casa. El se queda atrás apoyado sobre un kiosco de prensa dejándome espacio y yo me aproximo al borde de la acera aprobechándo que se abre el semáforo poniéndose en intermitente. Camino despacio por la acera. Veo que el siguiente conductor es un chico joven, bajo un poco los párpados, elevo la barbilla, miro de soslayo, me paro, fijo una sonriente mirada en la suya, el pasa justo por mi lado manteniéndome la mirada con la mandíbula desencajada y frenando la velocidad hasta que queda parado mirando por el retrovisor. No me quedo conforme, y veo que  viene otro coche detrás y hago exactamente lo mismo con idéntica respuesta del varón conductor que al tardar en apartar la mirada por poco no colisiona con el de delante porque por suerte se percata en el último momento del coche que tiene en frente y le da tiempo a pegar un buen frenazo.

El ambiente se llena de bocinazos, gritos entre conductores y ruidos de motor. Divertida me alejo del casi accidente que se resuelve bien y me pongo apoyada a su lado en el kiosco también con los brazos cruzados

- Creo que cumplí la misión- Dije con voz cantarina.

Más contento que unas castañuelas me espetó:

- Anda, tira para la cafetería que tienes más peligro que yo.