sábado, 8 de mayo de 2010

Chocolate

Aquí me tienes.

Me encuentro un día más, en la demora del día, eludiendo el murmullo de tu esencia, entremezclándolo con los susurros de las jícaras de moca y los nimbos de rapé que envuelven el ambiente.

Me descubro evocando cómo te engalanabas el rostro con delicados trazos, cual artista ensalza un exquisito lienzo, sobre el reflejo de la luna, pero los bosquejos de mi mente no pueden detallar toda la grandeza de la obra, del mismo modo que no se puede estimar la magnificencia de un iceberg cuando sólo has atisbado la cima, porque tu ser en mi memoria es cómo aquel puzzle que nunca acabé porque le faltaban piezas.

Aquí estoy.

Escondido tras las lágrimas que golpean los calados ventanales,ya que un segundo se torna una hora ante tu ausencia.

De cuando en cuando, me quedo absorto intentando dibujar, en este pequeño y oscuro lago de inquieta tranquilidad, el pequeño ángulo de tu boca que me capturaba la respiración y el peculiar brillo de tus ojos cuando escondías algún secreto que agitaba mi curiosidad.

Aquí me quedaré.

Pasando las noches entre muros de café expreso y notas de aliento de poetas desconocidos, ahora que no me queda otra que asumir los errores cometidos, lamentando haber perdido el tiempo en menesteres menos importantes que lo que supone el privilegio de disfrutar tu presencia…y de dejarte ir porque ni siquiera yo mismo me considero digno de ti.

Aquí te esperaré.

Por si decides hacer borrón y cuenta nueva.


Búscame, dónde siempre, en la cafetería del distrito veintitrés.

martes, 4 de mayo de 2010

Batallas perdidas por Guerras ganadas

Degarrador fue el vacío ante tu mirada. El saber que no eras más que la ilusión de una niña enamorada.

Aquellas palabras que parecían tan certeras, tanto como afiladas lanzas, se quedaron en vanagloriadas alabanzas.

Aun dudo sobre la intención de tus motivos, como de tus dudas, las cuales hicieron que te quedaras en
retaguardia y no te atrevieses a dar el primer paso.

Pero con cada derrota la vida me vuelve más savia, y una vez más he renacido de mis cenizas, más cauta,
 más audaz y si cabe más felina, para cubrir mi corazón y mi alma si en algun momento vuelvo a presentar
similar batalla.